El mundial de Diego Costa


Diego Costa, un chaval de 25 años que de pronto ha aparecido en escena, se está convirtiendo en el protagonista de los prolegómenos (a ocho meses vista) de uno de los mundiales más importantes de la historia, puesto que cualquier evento futbolístico disputado en Brasil es digno de semejante mención.

Diego Costa se ha convertido en al estrella del Atlético

Diego Costa se ha convertido en al estrella del Atlético

Natural de Lagarto (Brasil), Diego Costa se debate entre elegir jugar en una de las dos mejores selecciones de fútbol del momento y, a expensas de lo que pase hasta su inicio, los dos equipos favoritos para hacerse con el mundial 2014: España y Brasil. Dada su gran campaña en el Atlético de Madrid (10 goles en 8 partidos), y la falta de arietes de garantías en ambas selecciones, la elección de adónde jugará Diego Costa ha pasado a ser uno de los culebrones de este final de año.

Aunque pueda parecer innecesaria una figura como la suya en los dos equipos por el nivel de éstas, lo cierto es que los dos seleccionadores mantienen dudas respecto a la punta de ataque de sus respectivos combinados. La opción natural de Costa sería jugar con la selección brasileña, pero la poca confianza que ha mostrado Scolari en él hasta ahora y el hecho de tener la vitola de jugador ‘extranjero’ por su doble nacionalidad y el haber crecido como futbolista en España, le hacen tener dudas sobre la idoneidad de vestir la ‘verdeamarela’,  a pesar de lo que significa para un futbolista brasileño. A su favor está que Brasil no tiene un delantero centro estrella. Fred, que es lo que más se asemeja a lo que necesita Brasil, se encuentra lesionado, y cuenta ya con 30 años, con lo que ya ha vivido su cénit como jugador. Los demás atacantes que le acompañan en las convocatorias son Leandro Damiao, Alexandre Pato y Jo Alves. Los tres delanteros juegan en Brasil, son muy jóvenes, de semejante edad que Diego Costa y, a pesar de su calidad, no son los ‘cracks’ que se podría esperar del delantero centro titular de Brasil jugando un mundial en casa. Aunque son jugadores de gran proyección, ésta ha perdido estrella con el paso del tiempo, sobretodo en el caso de Leandro Damiao, que en su día generó el interés del Barça por ficharlo, y el de Alexandre Pato, que tuvo que volver a Brasil tras una larga etapa en Milan. Jo por su parte, a pesar de ser el delantero titular del Atlético Mineiro, actual campeón de la Copa Libertadores 2013, ya tuvo la oportunidad de jugar en el máximo nivel en un Manchester City emergente del cual salió por la puerta de atrás.

Jo y Damiao con la 'canarinha'

Jo y Damiao con la ‘canarinha’

Las mismas dudas surgen en Del Bosque en una selección española en la cual el puesto de delantero ha quedado árido tras la bajada de rendimiento de los dos arietes llamados a formar una dupla letal: David Villa y Fernando Torres. En cambio han aparecido una serie de jugadores como Negredo, Soldado y Michu, que han demostrado su valía las últimas campañas y que su juventud actual lleva a pensar que su madurez futbolística llegará en plena celebración de la cita mundialista. A pesar de ello aún generan dudas por la semejanza de perfiles entre Negredo y Soldado, y la incógnita de Michu, que hasta hace dos años, estando en el Rayo Vallecano, jugaba como segundo punta, por detrás de una referencia.

El debate se ha encendido aún más si cabe cuando voces del periodismo español se han decantado en contra de la convocatoria de Costa por España. Estos, entre otros argumentos, consideran que un mundial lo debe jugar alguien que sienta de verdad el himno que suena y la bandera que ondea a su son, al inicio de los partidos. Olvidan quizá que en la Roja ya ha habido otros casos de nacionalizados convocados, aunque no sin polémica en la mayoría de los casos. El primero, el precursor, fue László Kubala. Magnífico jugador húngaro del FC Barcelona que hasta la fecha es el único jugador que ha jugado con tres selecciones absolutas distintas: La misma Hungría, Checoslovaquia y España, algo insólito, difícil de ver hoy en día. Contemporáneo a él, otro genio del fútbol mundial, Alfredo Di Stéfano, también disputó varios partidos con la selección española después de jugar en la argentina, su país natal. Siguiendo en la época de máximo esplendor futbolístico, otro húngaro, esta vez del Real Madrid, Ferenc Puskas, jugó cuatro partidos con España tras ser el estandarte de la gran selección húngara de mediados de los 50.

Tras semejante ‘boom’ de estrellas nacionalizadas españolas, no fue hasta el año 78 que otro extranjero volvió a ponerse la zamarra española. Fue precisamente con Kubala como seleccionador, cuando el argentino Juan Carlos Heredia jugó tres partidos con la roja tras disputarse, aquel mismo año, el mundial en su país de origen. Dieciséis años más tarde, tras el mundial del 94, dos jugadores extranjeros, el brasileño Donato y el argentino Pizzi, se enfundaron la roja, para más tarde dar paso al brasileño Catanha (2000), el argentino Maríano Pernía (2006) y Marcos Senna, que dos años después de debutar, fue una de las piezas clave de la consecución de la Eurocopa 2008.

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