Futbolistas singulares: Okocha


Augustine Okocha, más conocido como Jay Jay Okocha, nacido en Enugu (Nigeria), fue uno de los estandartes de la gran generación de futbolistas que surgió del país africano a mediados de los 90. Las llamadas aguilas negras consiguieron, de la mano del talentoso mediapunta, la Copa Africana de Naciones 1994 y la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996. Durante esos mismos años consiguieron alcanzar el mejor resultado de Nigeria en los mundiales hasta la fecha, al disputar los octavos de final en las citas del 94 y 98. Okocha, junto a los Kanu, Finidi, Oliseh, Amunike, Yekini, Mutiu y Amokachi, sorprendieron al mundo en la que posiblemente fuera la época más exitosa del combinado nigeriano.

Jay Jay Okocha fue 73 veces internacional con Nigeria

Jay Jay Okocha fue 73 veces internacional con Nigeria

Entre todos los jugadores nigerianos, fuertes, rápidos y atléticos, destacaba Okocha,  al que viendo su juego con el balón se le adivinaba cierta alma brasileña. Okocha empezó su carrera profesional en Alemania, en el Borussia Neunkirchen de la tercera división germana. Llegó a las divisiones inferiores en 1990 mediante unas pruebas que realizó aprovechando la visita a un amigo de la ciudad del suroeste de Alemanía. Dos años después, su juventud y la caldiad mostrada, le llevaron a fichar por un grande, el Eintracht Frankfurt. A pesar de hacer un buen papel, la llegada de Jupp Heynckes al banquillo del Eintracht tras su paso por Bilbao, sumado al descenso del equipo a la segunda división, propició su salida del club, juntamente con otro mito africano, el ghanés Yeboah.

Okocha empezó entonces una aventura en Turquía, en el Fenerbahçe, que le llevó a obtener la ciudadanía turca, adoptando el nombre de Muhammet Yavuz. Paralelamente a los triunfos con la selección, Okocha vivió grandes años en Turquía, llegando a anotar 30 goles en 62 encuentros. Su buena actuación le puso rumbo al Paris Saint-Germain previo pago de 24 millones de libras, lo que supuso en ese momento la mayor cifra desembolsada por un jugador africano. Vestir la camiseta del club francés le catapultó definitivamente hacia el circulo mediático del fútbol. No obstante, los cuatro años que pasó en París no fueron los mejores de su carrera, a pesar de coincidir con un jovencísimo Ronaldinho. En definitiva, las demasiadas sombras en la ciudad de la luz le llevaron a fichar por un club inglés de segunda fila, el Bolton Wanderers. Fue probablemente en Bolton dónde, en un club sin demasiadas aspiraciones en la zona de arriba, Okocha desplegó su juego más desenfadado y talentoso. Allí pasó maravillosos años junto a Youri Djorkaeff, Fernando Hierro, Bruno N’Gotty, Stelios Giannakopoulos o Ivan Campo, y consiguió llevar al modesto club inglés a jugar la copa de la UEFA por primera vez en su historia. Los fans solían decir “Jay Jay. So good they named him twice” (Jay Jay, tan bueno que lo nombran dos veces).

En 2006 dejó el club inglés tras ser nombrado capitán y puso rumbo a Qatar siguiendo los pasos de otras estrellas en el ocaso de su carrera. Tan sólo un año después volvió a Inglaterra, esta vez para jugar la Championship en las filas del Hull City. A pesar de que los ‘Tigers’ pudieron conseguir el tan ansiado ascenso a la Premier League, lo cierto es que la baja forma del nigeriano, unido a las constantes lesiones que sufrió, no le hicieron participe directo de tal triunfo del club.

Como curiosidad, el jugador lanzó en 2004 un DVD llamado ‘Soccer Superskills with Jay Jay Okocha’, en el que mostraba sus habilidades encima del terreno de juego mediante tutoriales. A continuación un extracto de la cinta, en la que el jugador enseña a hacer una ‘rabona’.

En definitiva, una carrera marcada más por el juego habilidoso que por los triunfos, sobretodo en los clubes por los que pasó, en los que tan sólo destacan títulos como la copa turca, la Supercopa francesa y una copa Intertoto. A destacar, en 2004 hizo el gol número 1000 de la historia de la Copa Africana de Naciones ante Sudáfrica. Regate, rapidez, disparo duro y osadía, junto con una técnica fuera de serie, hicieron de Okocha un jugador irrepetible.

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