El error de Honda y Márquez


El fin de semana en Australia parecía plácido para Marc Márquez. El de Cervera podía certificar la consecución del campeonato del mundo de MotoGP dándose una serie de resultados ni mucho menos descabellados. La fórmula era ganar la carrera y que Jorge Lorenzo, su inmediato perseguidor, no pasara del tercer puesto. Es cierto que los resultados dejaron de ser probables tras la pole del piloto balear, pero lo que no esperaba Márquez era que, contra todo pronóstico, acabara descalificado y que Lorenzo le recortara 25 puntos  en la clasificación general.

Marc Márquez tendrá que esperar para conseguir su tercer título mundial FOTO: JARED EARLE

Marc Márquez tendrá que esperar para conseguir su tercer título mundial FOTO: JARED EARLE

Lo peor para el joven piloto de 20 años es que la sustancial pérdida de ventaja en el camino por el título no tuvo a él mismo como principal responsable. Ni siquiera la maquina, tan criticada por los pilotos de una y otra acera, objetivo número uno en momentos de malos resultados. No, la moto fue genial. Esta vez fue su equipo. Su equipo y él mismo. En definitiva, la planificación y planteamiento de la carrera.

El Gran Premio empezó con el guión establecido si cogemos como referencia la tabla de calificación y la tónica general del presente curso en la categoría reina de motociclismo. Lucha por la primera posición entre Lorenzo, Márquez y un Dani Pedrosa que poco a poco quedaba descolgado de la cabeza. Debido al nuevo asfalto de Phillip Island, los responsables de los neumáticos Bridgestone no aseguraban que su producto aguantara la carrera completa. Así, el día antes, se decidió acortar las vueltas y que los pilotos utilizaran dos motos durante el transcurso de la carrera, pero con la condición de que no hicieran, con ninguna de las dos máquinas, más de 10 vueltas. Por lo tanto, el paso por pit lane se debía hacer en las vueltas 9 o 10. Esta última clausula fue la que no cumplió Márquez y por la que fue descalificado cuando iba en segunda posición. Bandera negra para el líder del mundial que vio desde el box cómo su máximo rival se subía a lo más alto del cajón.

Livio Suppo, jefe de Honda HRC, reconoció que el error fue del equipo y que en ningún caso Márquez tuviera nada que ver en el fallo. “Fue un error de interpretación del equipo. Le mostramos una vuelta tarde el cartel para entrar en boxes“, dijo en los micrófonos de Telecinco. Un fallo imperdonable a dos carreras del final del campeonato. Se entiende que el máximo responsable del equipo quisiera dejar libre de responsabilidades al joven piloto, pero lo cierto es que Márquez forma parte del equipo, y por tanto también es responsable. El fallo pone de manifiesto una falta de trabajo conjunto previo a la carrera. La decisión simple y a la postre errónea de en qué vuelta parar se tomo entre todos, Márquez incluido. Suppo habla de “error de interpretación”, pero la normativa era clara y se la saltaron realizando el cambio de moto en la vuelta once. Un fallo que deja un hilo de emoción para las dos últimas pruebas del campeonato.

A pesar de todo, las posibilidades de Márquez de ser el piloto más joven en conseguir el título de la máxima categoría siguen intactas. La próxima cita es Motegi, la casa de Honda, y dónde, si su equipo le deja, se podrá proclamar campeón del mundo de MotoGP. La fórmula sigue siendo la misma que en Australia. El resultado, lo veremos en Japón.

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