El Barça se congela en Zorrilla


Valladolid siempre ha sido una plaza difícil para el juego del Barça a pesar de cosechar buenos resultados. Quizá debido al fuerte viento que corre en el Nuevo José Zorrilla, aspecto que con el paso del tiempo le ha dado el apodo de “estadio de la pulmonía”, siendo considerado el campo más frío de la Liga. Y a pesar del sol de medía tarde que caía en Valladolid, los jugadores del Barcelona no pudieron impedir quedar congelados con la derrota ante el Valladolid (1-0), un tropiezo que deja a los blaugrana con la posibilidad de acabar la jornada terceros, a cuatro puntos del líder, el Real Madrid.

Con la única baja de Iniesta, el Barça llegó al Nuevo Zorrilla sin guardar prácticamente nada para encarar el partido ante el Manchester City del miércoles.Y fue en Valladolid donde, precisamente, se notó más la baja del manchego, que realizó un gran partido el miércoles con España ante Italia. Una defensa fallona, un medio campo sin ideas y una delantera sin pegada, sumado a que Busquets y Messi estuvieron menos brillantes que de costumbre, conformaron la ecuación del Barça con un resultado paupérrimo. Con un juego de toque, pero sin fuelle, los blaugrana atacaban imaginando jugadas que morían en tres cuartos de cancha. En cambio, enfrente se plantó un equipo que compensó la falta de calidad con ganas y ambición, suficiente para poder anotar en el minuto 16 el gol de la victoria. Tras una serie de fallos garrafales, y rebotes, uno de ellos acabó con el balón en los pies de Rossi, que sin pensárselo atizó el esférico a portería para superar a un Valdés que no vio llegar el disparo ante la maraña de jugadores que tenía delante.

Así, con el marcador en contra, el Valladolid decidió encerrarse atrás con un enorme Rueda, y con la intención de salir al contraataque aprovechando los despropósitos de la defensa blaugrana. Con dichas acciones, los pucelanos generaban más sensación de peligro cuando cruzaban la línea divisoria, que los blaugrana, que toda jugada trenzada acababa en la frontal sin saber definirla. Las únicas ocasiones de las que gozó el Barcelona salieron de las botas de Leo Messi, que quiso pero no pudo, desacertado de cara a portería: Todos los disparos que realizó acabando plácidamente en las manos de Mariño, el meta vallisoletano. 

En la segunda parte el Barça salió con fuerza consciente de que se jugaba una parte del campeonato en Valladolid. Poco duró el empuje, ya que pronto el equipo se sumió en una pesadez de juego que denotaba falta de entendimiento entre jugadores que llevan años jugando juntos. Viendo el apagón del juego del Barça, Martino realizó los cambios antes que de costumbre, satisfaciendo una de las demandas de los seguidores barcelonistas, sobretodo en partidos con el resultado en contra. Con las sustituciones, Martino trató de controlar el juego poniendo orden en el centro del campo, metiendo a un Sergi Roberto que sustituyó a un perdido Piqué. De nada sirvió ante un Valladolid que jugó perfectamente sus armas a través de la táctica de un gran entrenador como es Jose Ignacio Martínez.

De esta manera, el Barça pierde su cuarto partido de la temporada, sin margen de error de aquí a final de año, y con las eliminatorias de Champions y la visita al Bernabéu a la vista. Desde varias tribunas blaugrana se sugirió que la recuperación del equipo pasaba por jugar como lo hacía el Barça de Pep, un juego con el que este Barça no está tan cómodo como lo está saliendo al contraataque en cuanto existe la posibilidad. Quizá la falta de juego de toque no sea culpa de Martino, sino que el culpable de que el binomio no funcione fuera del que lo puso en uno de los banquillos más exigentes del mundo.

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