BATE Borisov: La quimera bielorrusa


BATE Borisov

La disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas en 1991 hizo florecer de nuevo numerosos estados soberanos diluidos en la URSS y escondidos hasta entonces por el telón de acero. Pero 24 años después, y a pesar de la globalización, muchos de estos países aún nos son lejanos culturalmente, como es el caso de Bielorrusia. Tierra de nacimiento de personalidades tales como el político Shimon Peres, el escultor Naum Gabo o el escritor de ciéncia-ficción, Isaac Asimov, ahora se abre camino en el imaginario social de Europa Occidental a través del fútbol. Y es ahí dónde el BATE Borisov, rival del FC Barcelona en Champions League, juega un papel fundamental. El equipo de la pequeña ciudad de Borisov es el campeón de las últimas diez Premier League del país, y fue el primer equipo bielorruso que participó en la fase de grupos de la Champions League de fútbol, por lo que es el máximo exponente del balompié bielorruso en la actualidad

Pero a pesar de sus recientes éxitos, su historia tiene tintes tan oscuros como el devenir soviético a finales de los 80. Fundado en 1973 por la empresa automovilística BATE, el club gozó de cierto prestigió al ganar la liga en tres ocasiones durante la época soviética. Pero tan sólo ocho años después, el equipo desapareció. Fue refundado en 1996, empezando su andadura en tercera división. En sólo dos años subió a la Premier League bielorrusa, en la cual, por aquel entonces, dominaba el Dinamo de Minsk, que en ocho temporadas había conseguido 6 títulos de Liga. La fuerte inversión de la empresa BATE hizo que esa primera temporada el equipo de Borisov quedara subcampeón y, un año después, campeón de la liga bielorrusa. Desde entonces se ha convertido en el claro dominador de una competición que ha ganado doce veces.

Aunque el éxito que más se le valora es haber sido el primer equipo del país en llegar a la fase de grupos de la Champions League. Pero su crecimiento no quedó ahí, y a punto estuvo de pasar a octavos de final de la competición en 2012/13 cuando superó al Bayern de Munich por 3-1, un equipo que a la postre levantaría el trofeo de campeón en Wembley esa misma temporada. Al año siguiente se inauguraría el nuevo estadio del equipo, el Borisov Arena, una obra de arquitectura acorde con los nuevos tiempos y un símbolo del crecimiento exponencial del equipo. El estadio, además, es desde mayo de 2014 la sede principal de la selección nacional de Bielorrusia. Así, Borisov, la novena ciudad con más población del país con 145.000 habitantes, se ha colocado en el mapa futbolístico europeo en pocos años gracias en gran parte al BATE Borisov.

Esta temporada el equipo belorruso ya ha certificado el título de liga a falta de tres jornadas y ha ganado al AS Roma en la segunda jornada de la Champions, rubricando la primera sorpresa de la competición de este año. Ahora, con dos partidos contra el FC Barcelona por delante, el equipo liderado por Aleksandr Hleb tratará de seguir creciendo a pasos agigantados a base de sorpresas. Un crecimiento desde cero que el mismo Isaac Asimov hubiera firmado como una obra de ciencia-ficción, una quimera que va camino de convertirse en realidad.

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